lunes, 26 de mayo de 2008

Editorial



Hay diversas formas de llamarla. Por ella se deseperan por ser su dueño, al menos 22 personas, todos masculinos, y sólo están dispuestos a compartirla si de un compañero se trata, y ojo con perderla, porque se está dispuesto a todo por recuperla, incluso hasta con la misma violencia física.

Desde afuera, arengan para que mueran por ella, aplauden si la comparten y elogian si la tratan con dulzura y la acarician delante de todos.

Los más audaces la muestran y la esconden en fracción de segundos junto con un fino movimiento de cuerpo tal como si de un baile se tratara, pero toda la delicadeza en su cuidado termina con un golpe fuerte y duro para darle un destino vencedor.

Hay también quienes la tratan con violencia, la maltratan delante de todos, y no se averguenzan, incluso no se cansan de entregarla al adversario, pero enseguida se deseperan por recuperarla, capaces de agredir por tenerla nuevamente a sus pies.

Cómo si fuera una novia, que no podemos estar sin ella, que hace que estemos todo el tiempo pensamos sólo en ella.

Nosotros nos vestimos de negro y naranja para agasajarla, para maltratarla y especialmente para compartir nuestros vicios con ella, somos players, periodistas, amigos e hinchas de Konkawa que nos matamos en el torneo de Superveteranos de Provincial, para pensar en redondo y naranja, porque hay ciertas cosas que no tienen precio para lo demás ... existe Mastercard.

Sanchez Fajardo y Equipo.-













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